Oficina Federal de Protección Radiológica: Es por eso que la oficina en casa en el sótano no es una buena idea.

Para protegerse de una infección por Covid 19, desde el brote de la pandemia de corona hace aproximadamente un año, más personas que nunca han estado trabajando desde casa.

Sin embargo, dependiendo de dónde instale la oficina en casa, aquí también puede haber un peligro para la salud.

La Oficina Federal de Protección Radiológica (BfS) advierte sobre la contaminación radiactiva cuando se trabaja constantemente en el sótano.

Riesgo para la salud por trabajar en la oficina en casa

La razón de esto es la alta concentración de radón de gas noble radiactivo natural, que no se puede percibir visualmente ni a través del olfato o las papilas gustativas.

«Las concentraciones de radón a veces se alcanzan en los sótanos que son peligrosas para la salud a largo plazo», dijo el experto en BfS Bernd Hoffmann a Wirtschaftswoche. Por tanto, la exposición al gas noble debe comprobarse de antemano.

La oficina del sótano puede causar cáncer

El gas noble se encuentra en todas partes del medio ambiente en diferentes concentraciones, que difieren según la región. Surge cuando el uranio se descompone en el suelo o en los materiales de construcción y, si llega al aire exterior y se diluye, por lo general no representa una amenaza.

Sin embargo, el radón del subsuelo puede acumularse y enriquecerse rápidamente en el interior. En el proceso, pueden desarrollarse concentraciones de radón muy altas, que pueden ser peligrosas para la salud. Los espacios interiores que rara vez están ventilados se ven particularmente afectados.

Si el radón y sus subproductos radiactivos se inhalan en altas concentraciones durante un período más largo, aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

Recomendaciones de BfS para la protección contra el radón

Para medir la concentración de radón en el sótano, cualquiera puede comprar en un laboratorio los denominados ‘detectores de pistas nucleares’ por unos 30 euros. Estos se redactan durante al menos tres meses y luego se envían. «El valor medido no debe exceder los 300 Becquerel por metro cúbico de aire en una media anual», explica Hoffmann.

Con medidas sencillas se puede reducir el contenido de radón en las habitaciones correspondientes y reducir significativamente el riesgo de enfermedades: por ejemplo, la BfS recomienda instalar sistemas de ventilación que extraigan el gas. O para sellar accesos a tuberías y grietas. La ventilación constante es adecuada como medida inicial, pero no debe entenderse como una solución permanente.

Este artículo apareció por primera vez en chip.de.

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